Alta traición

06/04/2018

La justicia alemana dictó su sentencia y ha podido otorgar la libertad bajo fianza para Puigdemont y negar el delito de alta traición. Es decir, que, en una semana, Alemania ha zanjado lo que habría tardado meses en España, y ha hablado en nombre de todos los españoles.

No sé cuáles serán las próximas etapas del proceso nacionalista. Solo sé que a España le ha abandonado Europa, cosa a la que ya ha sido acostumbrada a lo largo de su historia. Y de lo que estoy aun más seguro, es que el proyecto de una Europa política, que tanto he podido idealizar, hoy me desilusiona.

Durante meses se ha opinado acerca de la historia española, de su Transición, de su democracia. Las mentiras y los insultos -porque sí, es un insulto terrible la mismísima evocación de una mentalidad franquista en España- han llovido, impulsados por las víboras nacionalistas, y alentados por la ignorancia y el resentimiento de quienes en su tiempo no se arrojaron al carro de la modernidad y no llevaron a España adelante. Alemania nos clava otra banderilla.

He encajado durante meses los insultos a mis modelos históricos, a las figuras que admiro por la manera con la que salieron de ese callejón sin salida del 1975. De los que tuvieron que torear con astucia las dificultades que asaltaban a España. Hoy, la decisión alemana me hace romper a lloros. Rompo a lloros porque la España democrática, la España de todos los españoles ha sido relegada a mucho menos de lo que es realmente. Y porque los que nos dan ese disgusto son nuestros aliados europeos, con los que tendríamos que convivir en un marco jurídico común, garantizado por el hecho de que somos todos países democráticos.

Pero quisiera recordar a los españoles que pueden estar orgullosos de su Transición, de esa Transición a la que se le pone una T en mayúscula. De que la democracia española no tiene que justificarse ante nadie -y aún menos ante los golpistas catalanes- por sus logros y por sus fallos.

España, no te desplomes. Lo que conseguiste hacer sola es inconmensurable. Saldrás de esta porque saliste de peores. Tendrás que enfrentarte al nacionalismo, pero también a tus propios fantasmas: los que por dentro te destruyeron ayer y siguen con voluntad de triturarte hoy. Nadie te dará la estocada final si sigues luchando con la verdad a tu lado, con razón y con mucho orgullo.

César Casino - Blog pluridisciplinaire
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